Tras el período de éxito de Jaguar el Le Mans en los años 50, la firma británica decidió retirarse oficialmente de la competición a finales de dicha década para concentrarse en la producción de vehículos de carretera. Pero la ambición de regresar a Le Mans nunca desapareció del todo. A comienzos de los años 60, mientras marcas como Ferrari y Ford se disputaban la supremacía en el circuito de La Sarthe, Jaguar comenzó a gestar en secreto un proyecto que pretendía devolverla a la cima: el Jaguar XJ13, un modelo que el destino nos privó de verle luchar contra Ford y Ferrari en Le Mans. Hoy vamos a conocer la historia de este proyecto fallido, de la creación del coche, sus características, y qué fue de él ¡Comenzamos!
EL NACIMIENTO DE UN PROTOTIPO REVOLUCIONARIO
En la década de 1950, el nombre de Jaguar Cars se convirtió en sinónimo de resistencia, velocidad y elegancia en el automovilismo internacional. La marca británica vivió una auténtica edad de oro en las 24 Horas de Le Mans, consolidando su prestigio gracias a máquinas legendarias como el Jaguar C-Type y el Jaguar D-Type. Con el C-Type, Jaguar logró sus primeras victorias en las ediciones de 1951 y 1953, introduciendo innovaciones tecnológicas clave como los frenos de disco, que paulatinamente sustituirían a los frenos de tambor, que eran el tipo de freno estándar en esa época.

El D-Type, por su parte, dominó la mítica prueba francesa con triunfos consecutivos entre 1955 y 1957, convirtiéndose en uno de los prototipos más icónicos y hermosos de la historia de la resistencia.

El proyecto XJ13 arrancó en 1963 bajo la dirección técnica de William Heynes y el ingeniero Malcolm Sayer, el mismo genio aerodinámico responsable del D-Type y del futuro modelo de calle E-Type. El objetivo era claro: diseñar un prototipo capaz de competir en la categoría de 5 litros del reglamento de Le Mans y plantar cara a los nuevos gigantes del momento (Ford y Ferrari).

A diferencia de sus predecesores, el XJ13 suponía un salto conceptual radical para Jaguar. Era el primer prototipo de competición de la marca con motor central-trasero, siguiendo la tendencia que ya dominaba la Fórmula 1 y que comenzaba a imponerse también en la resistencia. Este cambio buscaba mejorar la distribución de pesos, la estabilidad en curva y la eficiencia aerodinámica.
ESPECIFICACIONES TÉCNICAS
El corazón del XJ13 era un motor V12 atmosférico de 5.0 litros. Este propulsor, con doble árbol de levas en cabeza y cuatro válvulas por cilindro, era una pieza de ingeniería adelantada a su tiempo. Se estima que entregaba alrededor de 500 CV de potencia, una cifra impresionante para mediados de los años 60. El motor estaba acoplado a una caja de cambios manual de cinco velocidades, transmitiendo la potencia a través de las ruedas traseras. Esto permitía alcanzar velocidades superiores a los 280 km/h.
Las suspensiones independientes en ambos ejes y los frenos de disco completaban un paquete técnico que, sobre el papel, tenía potencial para luchar por la victoria absoluta en Le Mans. El chasis era un monocasco de aluminio, ligero y rígido, mientras que la carrocería, también de aluminio, mantenía las líneas fluidas y estilizadas características de Sayer. El diseño resultaba bajo, largo y extremadamente limpio desde el punto de vista aerodinámico, anticipando formas que más tarde se verían en deportivos de los años 70.

UN PROYECTO QUE LLEGÓ DEMASIADO TARDE
Desgraciadamente, el desarrollo del coche avanzaba a un ritmo más lento del deseado. Jaguar carecía del presupuesto y del respaldo oficial necesarios para competir de manera inmediata contra estructuras gigantes como la de la Ford Motor Company, que por entonces estaba volcando recursos casi infinitos en su programa GT40 como venganza contra Ferrari por el fallido intento de compra de la marca de Maranello por parte de los americanos en 1963, algo que se puede ver muy bien en la película Le Mans 66.

El único prototipo del XJ13 que se construyó estuvo listo para hacer test en 1966, el mismo año en que el Ford GT40 logró su histórica primera victoria en Le Mans, vengándose así de Ferrari. Pero para entonces, el reglamento técnico había cambiado. La FIA modificó las normativas de motores para la categoría absoluta de prototipos, limitando la cilindrada de 5.0 litros a 3.0 litros, lo que dejaba fuera de juego al V12 de 5.0 litros del XJ13.
Adaptar el coche al nuevo reglamento habría requerido un rediseño profundo y caro. Además, Jaguar atravesaba un periodo de reestructuración industrial que culminaría en su integración dentro de British Motor Holdings. En ese contexto, el proyecto de competición perdió prioridad y finalmente fue cancelado antes de debutar en una carrera, privándonos a los aficionados de ver en acción al que habría sido uno de los coches de carreras más hermosos de toda la historia del automovilismo.
PARADERO ACTUAL DEL XJ13
En el año 1971, durante una sesión de filmación promocional para el lanzamiento del E-Type V12, el único chasis construido del XJ13 sufrió un grave accidente en el circuito de pruebas de MIRA, Gran Bretaña, tras el reventón de un neumático a alta velocidad. El coche quedó seriamente dañado, aunque afortunadamente el piloto resultó ileso. Posteriormente, Jaguar lo restauró cuidadosamente, devolviéndolo a su estado original.

Hoy en día, este ejemplar único se conserva y se exhibe en el Jaguar Daimler Heritage Trust, en el Reino Unido, concretamente en las instalaciones históricas de la marca en Coventry. Allí permanece como una pieza única de coleccionismo que simboliza lo que pudo haber sido y no fue: el regreso triunfal de Jaguar a Le Mans en plena era de los grandes duelos entre Ford y Ferrari, pudiendo calificarse a este coche y a esta marca como el último gran actor que debería de haber tenido Le Mans 66, tanto en la historia real como la película.
Además, el XJ13 ha ganado una segunda vida gracias al mundo virtual. Su inclusión en la saga de videojuegos Gran Turismo, lo ha popularizado mucho y lo ha dado a conocer a muchas generaciones posteriores de aficionados, entre las que me incluyo. En el juego, el coche destaca por su equilibrio, su potente V12 y su estética clásica, convirtiéndose en uno de los modelos históricos más apreciados por los jugadores.
El Jaguar XJ13 nunca compitió en Le Mans, pero su historia encarna el espíritu romántico del automovilismo: innovación, ambición y circunstancias cambiantes que pueden truncar incluso los proyectos más prometedores. Más que un fracaso, el XJ13 es un recordatorio de una oportunidad perdida y, al mismo tiempo, una joya técnica que mantiene viva la llama del pasado glorioso de Jaguar en la resistencia mundial.





