El Ford Sierra Cosworth es uno de los automóviles más icónicos de los años 80. Y con motivo de su 40 aniversario, contará con un espacio propio en Retro Galicia. Este coche logró algo que es muy difícil de conseguir: fusionar la producción en serie con la más pura competición, en un período además que era la era dorada tanto de los turismos como de los rallies. Acompáñanos para ver la historia de cómo se partió de un modelo de serie normal de Ford para modificarlo al máximo y convertirlo en un coche tan versátil que se podía utilizar tanto para las calles y carreteras, como para los circuitos o incluso los rallies.
LA CREACIÓN DEL FORD SIERRA COSWORTH
La historia del Ford Sierra Cosworth comienza a principios de la década de 1980, cuando Ford buscaba un modelo capaz de competir al máximo nivel las competiciones internacionales de turismos. Para ello, la marca necesitaba homologar un coche de calle extremadamente potente, fiable y con una aerodinámica avanzada. El Sierra, presentado en 1982 como un modelo familiar de diseño moderno, fue la base elegida por el gigante norteamericano para la ejecución de este ambicioso proyecto.

Para llevar el Sierra a su máxima expresión, Ford recurrió a Cosworth, una empresa británica especializada en motores de altas prestaciones. Esta alianza no era casualidad, ya que Ford y Cosworth llevaban trabajando juntos en la F1 desde 1967 al crear el motor más exitoso del Gran Circo, el DFV. El resultado de este nuevo proyecto conjunto fue la creación del famoso motor YB, un cuatro cilindros en línea de 2.0 litros, con culata de 16 válvulas y turbocompresor, que ofrecía una potencia muy superior a la habitual en los coches de producción de la época. A esto se sumó un trabajo aerodinámico muy agresivo, especialmente visible en el enorme alerón trasero, que no solo definió la estética del modelo, sino que tenía una clara función deportiva.

CARACTERÍSTICAS DEL SIERRA COSWORTH Y SUS VERSIONES
El Ford Sierra RS Cosworth se lanzó en 1986. Se trataba de una versión de tres puertas que destacaba por su imagen radical y su potencia de 204 CV. Su gran alerón trasero, apodado popularmente como “cola de ballena”, se convirtió en una de las señas de identidad del modelo. Este Sierra era rápido, exigente de conducir y claramente enfocado a un público entusiasta, lo que lo convirtió en un objeto de deseo inmediato.

Detalle de la parte trasera del Ford Sierra RS Cosworth y su “cola de ballena”
En 1987 llegó una nueva versión denominado Ford Sierra RS500 Cosworth, una evolución aún más extrema. Fabricado en una serie limitada de 500 unidades para cumplir con las normas de homologación, de ahí el nombre, el RS500 incorporaba mejoras en el motor, la refrigeración y la gestión electrónica. Aunque oficialmente declaraba una potencia similar en su versión de calle, la versión de competición superaba ampliamente los 500 caballos. Esta versión es considerada por muchos como el Sierra Cosworth definitivo y uno de los turismos más dominantes de la historia del automovilismo.

EL CURRÍCULUM DEL FORD SIERRA COSWORTH EN COMPETICIÓN
El palmarés del Ford Sierra Cosworth en competición es sencillamente impresionante. En los campeonatos de turismos, especialmente en el British Touring Car Championship (BTCC) y el Campeonato Europeo de Turismos, el Sierra Cosworth fue uno de los rivales a batir. En el campeonato británico logró el título de 1990. También ganaron el primer Campeonato Mundial de Turismos de la historia en 1987, aunque lo hizo en el Mundial de Constructores, ya que el de pilotos se lo llevó Roberto Ravaglia con su BMW M3.

Además de los circuitos, el Sierra Cosworth también tuvo presencia en los rallies, aunque de forma más limitada que en las carreras de turismos. Participó en el Campeonato del Mundo de Rallies (WRC) a finales de los años ochenta, sirviendo como transición entre el Ford RS200 y el posterior Ford Escort Cosworth, aunque no alcanzó el mismo nivel de éxito que en los circuitos.

En definitiva, el Ford Sierra Cosworth no fue solo un coche rápido, sino una auténtica herramienta de competición que marcó una era. Su combinación de ingeniería avanzada, carácter radical y éxito deportivo lo ha convertido en un mito del automovilismo, admirado hoy en día tanto por coleccionistas como por aficionados que siguen soñando con el rugido de su motor turbo.





