Durante la segunda edición del Retro Valladolid, que tuvo lugar en los pasados 18 y 19 de abril de 2026, se realizó, entre los actos especiales, un homenaje a la figura de Antonio Albacete Alonso, piloto madrileño y referente del automovilismo nacional. Con motivo de su reconocimiento, en el que su hijo, Antonio Albacete Martínez, se encargó de recoger, aprovecharemos para hacer un repaso a la trayectoria profesional de ambos pilotos, ya que es el ejemplo perfecto de cómo la pasión de un padre puede transmitirse a su hijo, perpetuando así un linaje muy vinculado con el mundo de las carreras, aunque desde diferentes perspectivas ¡Arrancamos!
Antonio Albacete Alonso: el preparador de Mini
Antonio Albacete Alonso nació en Madrid en el año 1937. Destacó en su trayectoria como mecánico, como preparador de coches de carreras y también como piloto. Fue una figura clave dentro del automovilismo español. Empezó a hacerse famoso dentro del mundo del automovilismo como preparador de vehículos MINI.
En su palmarés como piloto, destacan los títulos conseguidos en los años 1967, 1968 y 1970 del Campeonato de España de Velocidad en Circuito, logrando también el subcampeonato en 1969. En 1971 hizo en su taller el Mini-Proto, equipado con un motor de 1.400 c.c. con el cual fue Campeón de España por Regiones en las temporadas 1972 y 1973. A partir de ese momento estuvo durante una década compitiendo en todas las categorías que había en España con los Minis, sobre todo en Circuitos y subidas de montaña (Hill Climb).

A partir de ese año estuvo compitiendo en varios Campeonatos de Velocidad en Circuito y Montaña con Chrysler, siendo vencedor absoluto en Alcañiz en el año 1976, tercero en las cuatro horas europeas, segundo en el Campeonato de España y Subcampeón en la Challenge Chrysler. En el año 1977 volvió a ser tercero en el Campeonato de Velocidad en Circuito y Subcampeón de La Challenge Chrysler. En 1985 corrió el Campeonato de España de Turismos, año en que dejó el relevo a su hijo. Dedicó los años venideros a la preparación y reparación de coches ingleses, afición que le mantuvo ocupado hasta los últimos días de su vida. Falleció de un cáncer el 2 de agosto de 2004 por un cáncer de hígado.
Más allá de su trabajo, Antonio Albacete Alonso desempeñó un papel fundamental como impulsor de la carrera deportiva de su hijo. En una época en la que el acceso al automovilismo era limitado y costoso, especialmente en disciplinas poco convencionales como las carreras de camiones, su apoyo fue decisivo. No se trató únicamente de respaldo económico, que ya de por sí suponía un gran esfuerzo, sino también de acompañamiento constante, motivación y confianza.
Desde los primeros pasos de Antonio Albacete en el mundo del motor, su padre estuvo presente. Comprendió rápidamente el talento y la determinación de su hijo, y supo canalizar esa pasión hacia una trayectoria profesional. En muchos sentidos, actuó como mentor, consejero y pilar emocional. Esta implicación directa fue clave para que el joven piloto pudiera avanzar en un entorno competitivo y exigente, lo que nos lleva a nuestra segunda parte.
Antonio Albacete Martínez: el rey de los camiones
Nacido en Madrid en 1965, Antonio Albacete Martínez no comenzó su carrera deportiva directamente en los camiones. Como todos los pilotos, sus primeros pasos estuvieron vinculados al automovilismo convencional. De la mano de su padre, Antonio inició en el karting en los años setenta. Con 16 años debutó en monoplazas en el recién creado Campeonato Ibérico de Fórmula Fiesta. En 1982, Antonio fue subcampeón de España de Karting en la categoría Promoción. Este triunfó le sirvió para ascender en 1983 al Campeonato Europeo de Fórmula Ford, quedando en novena posición de la general con el equipo Madgwick Motorsport.

Después de sus primeros años en monoplazas, Antonio Albacete desarrolló una sólida trayectoria en turismos y resistencia. Debutó en el European Touring Car Championship (ETCC) a finales de los años 80, compitiendo con modelos como el Volkswagen Golf GTI, el Toyota Corolla GT y el BMW M3, logrando incluso un podio en su categoría. A partir de 1989 se centró en el Campeonato de España de Turismos, donde consiguió sus mayores éxitos: tres títulos consecutivos en la División 2 (1990, 1991 y 1992) y el subcampeonato absoluto en 1993. También destacó como mejor piloto privado en 1995 y fue subcampeón de la Supercopa Citroën ZX en 1996. Paralelamente, participó de forma puntual en pruebas de resistencia como las 24 Horas de Spa y en competiciones de GT.
Sin embargo, fue en la década de los 90 cuando saltó a la categoría por la que es recordado, los camiones. Su salto a la élite llegó con su participación en el Campeonato de Europa de Carreras de Camiones (ETRC), la principal competición internacional de esta disciplina, que está organizada por la FIA.

Entre sus éxitos más destacados aquí se encuentran sus tres títulos de Campeón de Europa, conseguidos en las temporadas 2005, 2006 y 2010. Estos campeonatos lo consolidaron como uno de los mejores pilotos de la historia del certamen. Su primer título, en 2005, fue especialmente significativo, ya que rompió con años de dominio de pilotos centroeuropeos y colocó a España en el mapa de este deporte. Repitió título en 2006, demostrando que no se trataba de golpe de suerte, mientras que en 2010 logró su tercer campeonato tras una temporada muy reñida.
Como hemos visto, no podemos entender el éxito de la figura de Antonio Albacete Martínez, sin el apoyo incondicional de su padre, Antonio Albacete Alonso. Es uno de esos casos en el que se transmite la pasión por las carreras de padre e hijo, haciendo que ambos dejen su huella en la historia del automovilismo español de una manera o de otra.





