Con motivo del 120 aniversario de la marca Lancia en este 2026, iniciaremos una serie relacionada con toda la historia del fabricante, algo que ya hicimos durante el año pasado con las marcas Alpine y SEAT por sus efemérides redondas. Pero antes de hablar en diferentes artículos sobre sus modelos más famosos en orden cronológico, resulta imprescindible hablar de la figura de Vincenzo Lancia, el hombre cuya visión, talento y pasión por la ingeniería, dieron origen a una de las marcas más icónicas del país transalpino. Su vida estuvo marcada por la competición, la técnica y una constante búsqueda de soluciones nuevas, valores que definieron a Lancia desde su nacimiento hasta convertirse en un referente mundial. Hoy comenzamos este ciclo de artículos con la biografía del fundador de Lancia ¡Andiamo!
LOS ORÍGENES Y LA FORMACIÓN DE VINCENZO LANCIA
Vincenzo Lancia nació el 24 de agosto de 1881 en Fobello, una pequeña localidad de la región italiana del Piamonte, cerca de Turín. Provenía de una familia acomodada que inicialmente deseaba para él una carrera profesional que diese continuidad a la tradición familiar, preferiblemente como contable o abogado. Sin embargo, el joven Vincenzo mostró desde muy temprana edad una fuerte pasión por la mecánica y la ingeniería, fascinado por las máquinas y, especialmente, por los primeros automóviles que comenzaban a aparecer a finales del siglo XIX.

Su vida dio un giro decisivo cuando conoció a Giovanni Battista Ceirano, uno de los pioneros del automóvil en Italia. Gracias a este contacto, el joven Vincenzo Lancia comenzó a trabajar como aprendiz y posteriormente como probador y mecánico, demostrando un talento natural tanto para comprender la técnica como para exprimir al máximo el rendimiento de los vehículos.
EL VINCENZO LANCIA PILOTO
La faceta deportiva de Vincenzo Lancia fue fundamental para entender su desarrollo profesional. Con 19 años se convirtió en piloto de pruebas de FIAT, la marca italiana por excelencia en las carreras de la época. Su valentía, su habilidad al volante y su extraordinaria sensibilidad mecánica, fueron unas cualidades que impresionaron a los directivos de la marca y le valieron para ser nombrado como piloto titular. Esta decisión se convirtió en el mayor acierto de todos, al darles Vincenzo la primera victoria de la marca en su segunda participación en una carrera de coches, al ganar en el año 1900 la carrera Padua-Vicenza-Bassano-Treviusto-Padua.
Lancia siguió participando en numerosas competiciones internacionales, incluyendo los primeros Grandes Premios de la historia, así como otras carreras de resistencia como la famosa Targa Florio de Sicilia. Pasó a la historia por ser el piloto que lideró la primera vuelta del primer Gran Premio de la historia, el Gran Premio de Francia de 1906, disputado en Le Mans. En dicha vuelta registró un tiempo de 53 minutos y 42 segundos, el primer tiempo de vuelta registrado en un Gran Premio. Sin embargo, fracasó en la lucha por la victoria y el podio, teniéndose que conformar con la quinta posición.

LA FUNDACIÓN DE LANCIA & C.
En ese mismo año 1906, con apenas 25 años de edad, Vincenzo Lancia decidió dar también un paso decisivo: fundar su propia empresa automovilística. Junto a su amigo y socio Claudio Fogolin, creó Lancia & C Fabbrica Automobili, con sede en Turín. Desde el principio, esta nueva marca se distinguió por una filosofía muy clara: fabricar automóviles técnicamente avanzados, sólidos y refinados, aunque ello supusiera ir contra las soluciones convencionales del mercado. El primer modelo fue el Lancia Alpha. Se presentó en 1908 donde ya se mostraba algunas de estas características ya citadas que acabarían convirtiéndose en las señas de identidad de la marca.

Lancia Alpha de 1908, el primer Lancia de la historia
EL CURRÍCULUM INDUSTRIAL Y TÉCNICO DE VINCENZO LANCIA
Durante las siguientes décadas, Vincenzo Lancia lideró personalmente el desarrollo de la marca, implicándose de forma directa en las decisiones técnicas y de diseño. Bajo su dirección, nacieron algunos de los modelos más avanzados de su tiempo. Lancia fue pionera en el uso de tecnología automotriz como carrocerías autoportantes, motores en V de ángulo estrecho y suspensiones independientes, soluciones que marcaron el camino de la industria moderna.
Modelos como el Lambda, presentado en 1922 en los salones del automóvil de París y Londres, revolucionaron el automóvil al introducir una estructura monocasco y una suspensión delantera independiente, ofreciendo un confort y una estabilidad inéditos hasta entonces.

Más adelante, coches como el Augusta o el Aprilia continuaron esa tradición innovadora, combinando ingeniería avanzada con una elegancia sobria y funcional. Vincenzo Lancia no buscaba producir coches en grandes volúmenes, sino crear automóviles técnicamente superiores, pensados para conductores exigentes. Esta filosofía convirtió a la marca en sinónimo de calidad y sofisticación, especialmente en el Viejo Continente.

LOS ÚLTIMOS AÑOS Y SU FALLECIMIENTO
A pesar de su éxito empresarial, Vincenzo Lancia nunca perdió su carácter discreto y su enfoque práctico. Continuó trabajando activamente en la empresa hasta sus últimos años, siempre atento a los avances técnicos y a las nuevas posibilidades de la ingeniería automovilística. Su salud, sin embargo, comenzó a deteriorarse a finales de la década de los años treinta. Vincenzo Lancia falleció el 15 de febrero de 1937, a los 55 años, dejando una empresa sólida y una identidad de marca muy definida. Tras su muerte, su esposa Adele Lancia y su hijo Gianni Lancia, continuaron al frente de la compañía, manteniendo vivo su legado durante décadas.
A 120 años del nacimiento de la marca que lleva su nombre, Vincenzo Lancia sigue siendo recordado no solo como un gran piloto y empresario, sino como uno de los grandes visionarios del automóvil. Su vida representa esa unión perfecta entre competición, ingeniería, y en definitiva, pasión por el mundo del motor.





