Los pilotos europeos que han ganado la Indy 500

Las 500 Millas de Indianápolis son una de las tres icónicas carreras que conforman la Triple Corona del Automovilismo junto con el Gran Premio de Mónaco y las 24 horas de Le Mans. Pese a ser una prueba estadounidense, la fiebre europea por querer conquistar el óvalo americano, ha existido desde su misma creación. 13 son los pilotos del Viejo Continente que han triunfado en el Brickyard. Hoy os contaremos quiénes son y algunas curiosidades de sus victorias.

Jules Goux, el pionero

El primer europeo en ganar la Indy 500 fue el galo Jules Goux en 1913. Lo hizo con un Peugeot, que también se convirtió en el primer fabricante no estadounidense en triunfar en Indianápolis. Su victoria estuvo rodeada de leyenda por la famosa historia de que bebió varias botellas de champán durante las paradas en boxes para “hidratarse”, algo que lo haría también décadas más tarde Duncan Hamilton en las 24 horas de Le Mans de 1953 con Jaguar.

Jules Goux con su Peugeot en la Indy 500 de 1913

René Thomas, el galo que tomó el testigo de Goux

Tan solo un año después, en 1914, otro francés, René Thomas, volvió a imponer el poderío europeo en suelo americano. También conduciendo un coche francés, pero un Delage, no un Peugeot. Aquellos éxitos demostraron que los fabricantes europeos estaban varios pasos por delante técnicamente respecto a muchos equipos estadounidenses, especialmente en motores y aerodinámica.

Delage Type Y de René Thomas. Ganador de la Indy 500 de 1914 en el Museo de Indianápolis

Ralph DePalma, el ganador de Indianápolis con un Mercedes casero

En 1915 llegó la victoria de Ralph DePalma. Este piloto nació en Italia, aunque posteriormente adoptaría la nacionalidad estadounidense, como haría en el futuro el famoso Mario Andretti. Su triunfo con Mercedes tuvo una enorme relevancia histórica porque fue la primera victoria de la marca alemana en Indianápolis. Lo curioso es que el coche no tenía nada que ver con la marca de Stuttgart. Es decir, ganó la Indy 500 con un Mercedes, pero preparado por él por su cuenta, a modo de equipo privado, sin el respaldo del fabricante. Esta victoria hizo que Mercedes sea, junto con McLaren, las dos marcas que poseen la Triple Corona.

Ralph DePalma con su Mercedes en la Indy 500 de 1915

Gaston Chevrolet y su Frontenac verde

Tras la pausa de la I Guerra Mundial, la siguiente victoria europea llegó en 1920. Fue Gaston Chevrolet, nacido en Suiza y hermano de Louis Chevrolet, el fundador de la famosa marca que hoy suministra motores a los IndyCar junto con Honda. Gaston ganó pilotando un Frontenac, un coche derivado de los diseños desarrollados por su familia. Lo más curioso de esta victoria es que ganó con un coche verde, un color “maldito” en la Indy 500, porque solo dos pilotos han ganado esta prueba con coches verdes, siendo el otro piloto el siguiente europeo de nuestra lista.

Gaston Chevrolet con su Frontenac en 1920

Jim Clark, el primer campeón de F1 en ganar en la Indy 500

Tras aquella etapa inicial, Europa tardó décadas en volver a conquistar Indianápolis. Hubo que esperar hasta 1965 para ver la histórica victoria de Jim Clark. El escocés, que fue campeón de F1 en 1963 con Lotus, decidió en 1965 saltarse la carrera de Mónaco para correr la Indy 500 con un Lotus-Ford específico para la prueba, algo calcado que haría Fernando Alonso con McLaren en 2017. A diferencia del asturiano, Clark sí logró ganar la prueba y tras conseguir su segundo y último título de F1 en 1965, hizo algo que no se ha repetido hasta la fecha, ser el único piloto en ganar la Indy 500 y el Mundial de F1 en el mismo año.

Jim Clark con su Lotus 38 en 1965, el otro ganador de la Indy 500 con el color verde

Graham Hill, el único poseedor de la Triple Corona

La fiebre de los formuleros europeos por Indianápolis continuó en los 60. Solo un año después, en 1966, triunfó Graham Hill, otro campeón mundial de Fórmula 1 (1962 y 1968). Hill ganó pilotando un Lola-Ford. Con sus cinco victorias en Mónaco y su posterior victoria con Matra en Le Mans 1972, es el único piloto hasta la fecha que ha conseguido la Triple Corona.

Lola de Graham Hill en 1966

Arie Luyendyk, el neerlandés volador

Después de Hill, los europeos tardaron más de veinte años en volver a ganar. El neerlandés Arie Luyendyk venció por primera vez en 1990 con un Lola-Chevrolet. Aquella edición quedó para la historia porque estableció un récord de velocidad media que se mantuvo durante décadas. Luyendyk volvió a ganar en 1997, esta vez con un Treadway Racing y motor Oldsmobile, siendo este piloto el primer europeo en repetir victoria en las Indy 500, aunque no el único.

Lola-Chevrolet de Arie Luyendyk de 1990

Kenny Bräck, el primer sueco

En 1999 ganó el sueco Kenny Bräck, pilotando un Dallara-Oldsmobile. Bräck destacó por su enorme regularidad y sangre fría durante la carrera. Años más tarde sufriría uno de los accidentes más violentos jamás vistos en el automovilismo, en Texas 2003, sobreviviendo milagrosamente a un impacto brutal que puso en peligro su vida.

Coche ganador de la Indy 500 de 1999 con Kenny Bräck al volante

Dan Wheldon, el segundo europeo en repetir victoria

La década de los 2000 estuvo marcada por el dominio de pilotos europeos, más concretamente por los británicos. Dan Wheldon ganó en 2005 y 2011. Su segunda victoria fue especialmente increíble porque se puso primero en los últimos metros durante la última vuelta, aprovechando el accidente de J. R. Hildebrand cuando estaba a punto de vencer la prueba. Wheldon fallecería meses después en un accidente en Las Vegas, lo que convirtió aquella victoria en un recuerdo aún más emotivo. De hecho, el actual chasis con el que se corre la IndyCar, fue bautizado como Dallara DW12, por sus iniciales.

Dario Franchitti, el europeo más laureado de Indianápolis

El escocés Dario Franchitti es, hasta la fecha, el mejor europeo de la historia de Indianápolis, ya que conquistó tres veces la prueba (2007, 2010 y 2012). Franchitti destacó por su inteligencia estratégica y su extraordinaria capacidad para gestionar carreras largas. Sus éxitos con Chip Ganassi Racing y su icónica decoración roja de Target, le convirtieron en uno de los pilotos más respetados del automovilismo americano moderno.

Chip Ganassi de Dario Franchitti, ganador de la Indy 500 de 2012, en el Motor Show de Los Ángeles

Simon Pagenaud, el primer francés en ganar casi un siglo después

En 2019 triunfó el francés Simon Pagenaud con el Team Penske, la escudería más laureada de la Indy 500. Su victoria fue especialmente emocionante porque mantuvo un espectacular duelo final con Alexander Rossi en las últimas vueltas. Pagenaud completó además el “mes perfecto”, logrando la pole position y la victoria en la misma edición y fue el primer francés en ganar la Indy 500 tras Gaston Chevrolet 99 años después.

Penske de Simon Pagenaud en 2019

Marcus Ericsson, el tercer formulero europeo en ganar

El sueco Marcus Ericsson ganó en 2022 pilotando para Chip Ganassi Racing. Tras su paso discreto por la Fórmula 1 con Caterham y Sauber, Ericsson encontró en la IndyCar el escenario ideal para relanzar su carrera deportiva y se convirtió en el segundo sueco en conquistar Indianápolis tras Kenny Bräck. Fue el tercer expiloto de F1 del Viejo Continente en ganar la prueba, pero a diferencia de Clark o Hill, no fue campeón del mundo y no se encontraba en activo en el Gran Circo cuando ganó en la Indy.

Chip Ganassi de Marcus Ericsson, ganador de 2022

Álex Palou, el primer español en conquistar Indianápolis

Finalmente, en 2025, llegó la histórica victoria de Álex Palou. Palou, que llevaba tres títulos de IndyCar a sus espaldas (2021, 2023 y 2024), pero le faltaba lo más importante, ganar la Indy 500. Pese a su fallido intento de transformar la pole en victoria en 2023, en 2025 Palou pudo por fin entrar en la historia al ganar la prueba americana más prestigiosa e histórica. También redondeó ese 2025 ganando el título por cuarta vez, entrando en la historia de pilotos en ganar el IndyCar y su prueba estrella en una misma temporada.

Desde los pioneros franceses como Jules Goux y René Thomas hasta la victoria de Álex Palou el año pasado, los pilotos europeos han protagonizado momentos clave en la historia de Indianápolis. Esto demuestra que, aunque las carreras en óvalos no se estilen en Europa, eso no es un impedimento para que se cruce el océano y se pueda estar a la altura y batir a los pilotos americanos en su propio territorio y en su propio estilo de automovilismo.

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